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jueves, 12 de noviembre de 2015

Tenía que elegir, ¿ganar o perder? Esa era la pregunta, la dichosa pregunta que me mataba por dentro. Escribí en un papel las cosas buenas y las malas de ti. Ganaban las malas con diferencia, pero eso me daba igual, te quería y lo demás me importaba una mierda. ~*

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía. Engaño puro, espejo para alondras. A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho mas entendimiento que entre los que están ahí mirando desde afuera.


Cortazar - Rayuela. 

viernes, 9 de mayo de 2014

La lección de August.

"Todo el mundo debería recibir una ovación del público puesto de pie al menos una vez en su vida, porque todos vencemos al mundo"
La lección de August -

lunes, 27 de enero de 2014

Las ventajas de ser invisible.

Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes escribió un poema y lo llamó "Chops" porque así se llamaba su perro. Y de eso trataba todo. Y su profesor le puso un sobresaliente y una estrella dorada. Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina y se lo leyó a sus tías. Ese fue el año en el que el Padre Tracy llevó a todos los niños al zoo, y les dejó cantar en el autobús. Y su hermana pequeña nació con las uñas de los pies diminutas y sin pelo.  Y su padre y su madre se besaban mucho. Y la niña de la vuelta de la esquina le envió una tarjeta de San Valentin firmada con una fila de X, y él tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X. Y su padre siempre lo arropaba en la cama por la noche y siempre estaba ahí para hacerlo.

Una vez en una hoja blanca de papel con rayas azules escribió un poema, y lo llamó "Otoño" porque así se llamaba la estación, y de eso se trataba todo. Y su profesor le puso un sobresaliente y le pidió que escribiera con más claridad. Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina, porque estaba recien pintada. Y los niños le dijeron que el Padre Tracy fumaba puros y dejaba colillas en los bancos de la iglesia, y que a veces las quemaduras hacían agujeros. Ese fue el año en que a su hermana le pusieron gafas con cristales gruesos y montura negra. Y la niña de la vuelta de la esquina se rió cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel. Y los niños le dijeron por qué su padre y su madre se besaban mucho. Y su padre nunca lo arropaba en la cama por la noche. Y el padre se enfadó cuando se lo pidió llorando.

Una vez en un papel arrancado de su cuaderno escribió un poema, y lo llamó "Inocencia: una duda" porque esa duda tenía sobre su chica. Y de eso se trataba todo. Y su profesor le puso sobresaliente y lo miró fijamente de forma extraña. Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina porque él nunca se lo enseñó. Ese fue el año en el que murió el Padre Tracy y se olvidó cómo era el final del credo. Y sorprendió a su hermana enrollándose con uno en el porche trasero. Y su madre y su padre nunca se besaban ni siquiera se hablaban. Y la chica de la vuelta de la esquina llevaba demasiado maquillaje que la hacia toser cuando la besaba pero la besaba de todas formas porque tenía que hacerlo. Y a las tres de la madrugada se metió él mismo en la cama mientras su padre roncaba profundamente.

Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón intentó escribir otro poema. Y lo llamó "Absolutamente nada". Porque de eso trataba todo en realidad. Y se dio a sí mismo un sobresaliente y un corte en cada uno de sus malditas muñecas. Y lo colgó en la puerta del baño porque esta vez no creyó que pudiera llegar a la cocina.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Bajo La Misma Estrella.


"- Mándasela a la chica y dile que no tengo nada que añadir."
 [...] 
Van Houten 

  Soy una buena persona, pero una mierda de escritor. Usted es una mierda de persona, pero un buen escritor. Formaríamos un buen equipo. No quiero pedirle ningún favor, pero si tiene tiempo -y, por lo que sé, tiene mucho-, me preguntaba si podría escribir un discurso fúnebre para Hazel. He tomado notas, pero quizás usted podría darles forma coherente o algo así. O simplemente decirme qué debería decir de otra manera.
 Lo más importante sobre Hazel: a casi todo el mundo le obsesiona dejar huella en el mundo. Dejar un legado. Sobrevivir a la muerte. Todos queremos que nos recuerden. Yo también. Lo que más me preocupa es ser una olvidada víctima más de la antigua y poco gloriosa guerra contra la enfermedad.
 Quiero dejar huella.
Pero Van Houten: las huellas que dejamos los hombres suelen ser cicatrices. Construyes un espantoso centro comercial, das un golpe o intentas llegar a ser una estrella de rock, y piensas 'Ahora me recordarán', pero a) no te recuerdan, y b) lo único que dejas tras de ti son más cicatrices. Tu golpe se convierte en dictadura. Tu centro comercial se convierte en una herida.
(De acuerdo, quizá no soy tan mierda como escritor. Pero no puedo enlazar mis ideas, Van Houten. Mis pensamientos son estrellas con las que no puedo formar constelaciones.)
Somos como una manada de perros meando en bocas de incendios. Envenenamos las aguas subterráneas con nuestras meadas... nos apoderamos de todo en un ridículo intento de sobrevivir a la muerte. Yo no puedo dejar de mear en bocas de incendios. Sé que es idiota e inútil -en mi actual estado, épicamente inútil-, pero soy un animal como cualquier otro.
 Hezel es diferente. Camina ligera, Van Houten. Camina ligera sin tocar el suelo. Hazel sabe la verdad: es tan probable que hagamos daño al universo como que lo ayudemos, y seguramente no haremos ninguna de las dos cosas.
 La gente dirá que es triste que deje una cicatriz menor, que menos personas la recordarán, que la querían mucho, pero no muchos. Pero no es triste, Van Houten. Es un triunfo. Es heroico. ¿No es eso el verdadero heroísmo? Como dicen los médicos: ante todo, no hagas daño.
 En cualquier caso, los verdaderos héroes no son los que hacen cosas. Los verdaderos héroes son los que OBSERVAN las cosas, los que prestan atención. el tipo que inventó la vacuna de la viruela en realidad no inventó nada. Simplemente observó que las personas que tenían viruela bovina no cogía viruela.
 Después de recoger los resultados de mi escáner, me colé en la UCI cuando ella estaba inconsciente. Entré detrás de una enfermera que llevaba una placa y conseguí  estar a su lado unos diez minutos, hasta que me pillaron. De verdad creía que iba a morirse antes de que pudiera decirle que también yo iba a morirme. La incesante arenga mecanizada de los cuidados intensivos era atroz. Le sacaban del pecho, gota a gota, aquel líquido oscuro. Los ojos cerrados. Intubada. Pero su mano seguía siendo su mano, todavía tibia, las uñas pintadas de un azul oscuro casi negro, y yo la cogía de la mano e intentaba imaginar el mundo sin nosotros, y por un segundo fui lo bastante buena persona para esperar que se muriera y así nunca llegara a enterarse de que yo me moría también. Pero después quise mas tiermpo para que pudiéramos enamorarnos. He conseguido mi deseo, supongo, he dejado mi cicatriz.
Llegó un enfermero y me dijo que tenía que marcharme, que solo podía entrar la familia. Le pregunté si iba bien, y el tipo contestó 'Sigue entrándole líquido'. Bendito sea el desierto, y maldito sea el mar.
¿Qué más? Es preciosa. No te cansas de mirarla. No tienes que preocuparte de si es más inteligente que tú, porque sabes que lo es. Es divertida sin pretenderlo siquiera. La quiero. Tengo la inmensa suerte de quererla Van Houten. No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién te lo hace. Me gustan mis elecciones. Y esperero que a ella le gusten las suyas.



Me gustan, Augustus.
Me gustan.

domingo, 4 de agosto de 2013

"Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe hacerme entender. Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. Ellos no estaban preparados para escuchar, ni para pensar. Y yo... bueno, quizá yo no estaba preparado parta hablar. Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como "Hágase la luz", pero siempre en soledad. Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica. Lo primero que sentí fue asombro. Ellos acababan de robar la fruta del árbol prohibido, en el centro del paraíso. Adán había puesto cara de general que viene de entregar la espada y Eva miraba al suelo, como contando hormigas. Pero los dos estaban increíblemente jóvenes y bellos y radiantes. Me sorprendieron. Yo los había hecho: pero no sabía que el barro podía ser luminoso. Después, lo reconozco, sentí envidia. Como nadie puede darme órdenes, ignoro la dignidad de la desobediencia. Tampoco puedo conocer la osadía del amor, que exige dos. En homenaje al principio de autoridad, me aguanté las ganas de felicitarlos por haberse hecho súbitamente sabios en pasiones humanas. Entonces, vinieron los equívocos. Ellos entendieron caída donde yo hablé de vuelo. Creyeron que un pecado merece castigo si es original. Dije que peca quien desama: entendieron que peca quien ama. Donde anuncié pradera de fiesta, ellos entendieron valle de lágrimas. Dije que el dolor era la sal que daba gustito a la aventura humana: entendieron que los estaba condenando al otorgarle la gloria de ser mortales y loquitos. Entendieron todo al revés. Y se lo creyeron. Últimamente ando con problemas de insomnio. Desde hace algunos milenios, me cuesta dormir. Y dormir me gusta, me gusta mucho, porque cuando duermo, sueño. Entonces me hago amante o amanta, me quemo en el fuego fugaz de los amores de paso, soy cómico de la legua, pescador de alta mar o gitana adivinadora de la suerte:del árbol prohibido devoro hasta las hojas y bebo y bailo hasta rodar por los suelos... Cuando despierto, estoy solo. No tengo con quien jugar, porque los ángeles me toman tan en serio, ni tengo a quien desear. Estoy condenado a desearme a mí mismo. De estrella en estrella ando vagando, aburriéndome en el universo vacío. Me siento muy cansado, me siento muy solo. Yo estoy solo, yo soy solo, solo por toda eternidad."

El libro de los abrazos, Galeano.